martes, 1 de noviembre de 2011

Crema de castanyes

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miércoles, 12 de octubre de 2011

Sala en la biblioteca Joan Corominas

El día 6 de octubre, nos hemos reunido por primera vez en una sala de la Biblioteca Joan Corominas para seguir escribiendo, por el placer de escribir. ¡Estamos contentas!. Esperamos que en este nuevo espacio, tan adecuado las musas nos sean propicias...

jueves, 6 de octubre de 2011

Tiempos Futuros

TENGO DOS DIAS para ultimar los preparativos de nuestro viaje, solo dos días para supervisar el menor detalle y que nada falle. Y es que pasado mañana, 14 de Mayo de 2230, abandonaremos la tierra y nos dirigiremos a otro lugar en el espacio donde poder vivir.

Nuestro planeta se nos ha vuelto un lugar inhóspito como consecuencia de los cambios climáticos que se iniciaron a fines del siglo XX y que de forma continuada e imparable se han ido intensificando a través de los años.

A largos periodos de lluvias torrenciales que inundaban pueblos y ciudades, le seguían largos periodos de sequía extrema que desertizaba países enteros, destruía cosechas y condenaba a sus habitantes a la pobreza. A todo esto se le unió la furia desatada de la naturaleza con fuertes seísmos, seguidos por grandes maremotos que arrasaban todo lo que encontraban en su camino. Ciclones, tornados y huracanes eran frecuentes en cualquier parte. Especies animales desaparecían al perder su hábitat natural y el hambre y la enfermedad hicieron su aparición. Una pandemia seguía a la anterior, diezmando así la población mundial.

Ante todas estas catástrofes se creó este centro espacial donde astrofísicos, ingenieros aeronáuticos y otros científicos investigaban y buscaban un lugar en el universo que reuniera las condiciones propicias para ser habitado por el ser humano hasta que lo hallaron en un pequeño astro cercano a Marte y es allí adonde viajaremos.
Los pocos supervivientes que quedaban en la tierra han ido llegando a nuestro campamento desde los más recónditos lugares. Venían examines y agotados, muchos lo habían perdido todo: familia y propiedades pero no la esperanza. Todos deseamos empezar de nuevo. Solo falta un par de días para hacerlo realidad. PARA CUANDO nuestra última nave haya despegado, en la tierra solo quedará una absoluta desolación.

jueves, 8 de septiembre de 2011

Reflexiones de un sapo

Soy un sapo. Vivo en la orilla de un bonito estanque situado en medio de un gran parque a las afueras de la ciudad, lugar donde los padres suelen llevar a sus hijos a pasear y jugar. Durante el día permanezco escondido entre el ramaje y es durante la noche cuando salgo a buscar mi alimento. A veces, sin embargo, abandono mi escondite de día. Me gusta el sol y sentir sus beneficiosos rayos sobre mi piel, pero enseguida me vuelvo a esconder si oigo a uno de los numeroso niños que por allí deambulan, gritar “Mira, mira! Un Sapo. ¡Qué asco!”

Nadie puede imaginar la rabia que siento. ¿Por qué se tienen que meter conmigo y ofenderme? Ya comprendo que los niños no tienen la culpa. Desde pequeñitos les explican cuentos donde una hada mala o una bruja, resentidas por una ofensa verdadera o supuesta, se vengaban de un país convirtiendo al hijo del monarca en un sapo, maleficio que solo se rompería cuando fuera besado por una bella doncella. El problema radicaba dónde encontrar esa doncella ya que ninguna estaba dispuesta a besar al sapo aunque le juraran y perjuraran que cuando lo hiciera, éste se convertiría en un príncipe y ella a su vez en princesa al casarse con él.

Por lo visto, los sapos somos asquerosos. No tenemos nada que ver con las ranas, pequeñitas, graciosas y saltarinas. Nosotros somos grandotes y torpones. Nuestra piel es rugosa con verrugas y nuestros ojos, prominentes y saltones. La naturaleza nos dota de todas estas características para que podamos sobrevivir en nuestro medio pero los humanos han creado una serie de expresiones, frases hechas y comparaciones donde nos tratan sin respeto ni consideración.

Cojamos un TBO o un cómic, por ejemplo. Cuando alguien reniega, insulta o dice palabrotas ¿qué sale por aquella boca? Pues sí, sapos y culebras. Existe una variedad de melón que se llama de piel de sapo porque su cáscara es rugosa y llena de surcos como nuestra piel. Hay personas que tienen ojos de sapo y otras, “ son sapos”, es decir, que son torpes de movimiento y, por extensión, que carecen de cualquier habilidad social. Mucho peor es cuando dicen de una persona que “se parece a un sapo hinchado”, lo que significa que es engreída, fatua, vanidosa y presuntuosa. Y es que el gran Esopo nos utilizó en una de sus fábulas donde competíamos con un buey para tener su mismo tamaño y tanto y tanto nos hinchábamos para conseguirlo que al final explotábamos.

Lo único que pido es que me dejen vivir en paz. No hago daño a nadie y quién sabe si corre sangre azul por mis venas. Quizá soy descendiente de algún príncipe que no logró romper su maleficio ya que no encontró una bella doncella que le quisiera besar. La gente no debería dejarse llevar por el exterior y aprender de una vez por todas que las apariencias engañan.

martes, 6 de septiembre de 2011

Despertar con sorpresa

No sabía muy bien cómo se había podido quedar dormida entre el ruido de los niños que jugaban al borde del agua, y la música que salía de los altavoces del quiosco situado a pocos metros de su toalla. Hacía calor. Ese calor de verano, cargado de tormenta, carente de una brisa que refresque, que por momentos hace aborrecer la estación de los días largos, de las noches de diversión, de las mañanas sin despertador.

El caso es que debió caer por un momento en los brazos de Morfeo, pues a duras penas conseguía abrir los ojos y mirar a su alrededor. Había sopor en su mente. Su conciencia volvía poco a poco en sí, y de pronto sintió una enorme necesidad de beber agua. Alargó el brazo y cogió una botella del capazo donde llevaba sus bártulos de playa. Se incorporó con dificultad, como si cada gesto le costase, como si aún la energía no había vuelto a ella.

Fue entonces cuando miró a su alrededor y vio las enormes torres del castillo de arena que dos niños de gran tamaño estaban construyendo en la orilla y que proyectaba una sombra larga que le alcanzaba. Frotó sus ojos, ¿Quiénes eran esos niños? Se parecían a sus sobrinos, pero Juan y Pedro no eran tan grandes. Se volvió a preguntar a si misma si estaba despierta o dormida. La música era una evidencia y al dirigir su mirada hacia el quiosco reparó en la altura de los dos camareros, que ella conocía bien pues era clienta habitual. Le sorprendió descubrir que sus cuerpos sobrepasaban la altura de las sombrillas de las mesas y le extrañó pues no lo había notado nunca antes.

A continuación dirigió su mirada hacia las duchas cercanas, donde los bañistas acudían a desalarse antes de vestirse, o a refrescarse entre baño de sol y baño de sol. Allí se encontraba su vecina María con sus hijas, Eva y Laia, y para su sorpresa distinguió como éstas ya llegaban al nivel del grifo de agua fría de la ducha. Esta tercera constatación lejos de despejarla la hundió en la zozobra. Miró sus manos, sus piernas, su cuerpo. Se levantó. Con discreción acercó su cuerpo a la sombrilla y comparó su estatura con la de ese toldo ambulante que nos protege de los rayos solares y sus efectos nocivos. Estaba igual que siempre.

Su mente seguía basculando entre los vapores del sueño y la evidencia de su despertar. ¿Qué podía haber sucedido durante ese tiempo que permaneció semidormida? : No se lo pensó dos veces y con paso decidido corrió al mar, a zambullirse, con la secreta esperanza de que un chapuzón en el agua fria y salada la sacaría de ese letargo y le daría la respuesta.

lunes, 25 de julio de 2011

El e-book



Ayer fue el cumpleaños de mi Hijo, y como fue el día que yo le traje al mundo, también es mi día, el día de la madre.
Yo le regalé esto y lo otro.
El me regaló un e-book.
Por delante tengo la farragosa tarea de hacerlo funcionar. si lo consigo presiento que va ha haber un antes y un después en mi relación con los libros y la lectura.
Una revolución: visual, táctil, olfativa y cuantitativa.
Fantaseando con mi juguete mágico, imagino como serán las futuras librerías. ¿y las bibliotecas?
Cambiaran, de eso no me cabe la menor duda, como han cambiado los albunes de fotos, las rotativas de los periódicos, las máquinas de escribir, o mil cosa mas, que en un corto periodo de tiempo, como sin darnos cuenta han pasado a ser de otra manera.

martes, 12 de julio de 2011

La importancia de llamarse Rodolfo

Me llamo Rodolfo como mi padre, y mi abuelo. En mi familia es una tradición poner Rodolfo al primogénito varón, tradición que se repite generación tras generación desde tiempo inmemorial.

De pequeño me gustaba mi nombre porque era el único niño en el colegio en llamarse así y todos me conocían por Rodolfo a secas, cosa que no le ocurría a mi hermano menor, de nombre Antonio, a quien le llamaban por el apellido lo que le molestaba mucho y yo le hacía rabiar siempre que podía. Además, mis amigos me llamaban Rudy y ese diminutivo me hacía sentir importante porque me sonaba a extranjero.

Sin embargo, el día que cumplí 12 años aprendí que todos esos privilegios que me otorgaba el nombre, tenían un precio. Ese día mi padre me vino a buscar a la salida de clase y me llevó a su despacho. Mi padre es abogado y está al frente de un prestigioso bufete que se encarga de los asuntos jurídicos de las empresas más importantes de la ciudad. En la puerta figura una placa donde pone Rodolfo García Valdeávilas, abogado, puesta hace mucho tiempo por mi tatarabuelo, el fundador del bufete, y que, ha permanecido inalterada a través del tiempo ya que al ser nuestro primer apellido compuesto hace innecesario el segundo. En el pasillo cuelgan los retratos de nuestros predecesores, todos ellos señores serios, morenos, de cara redonda y con un enorme bigote de puntas curvadas hacia arriba. Mi padre me enseñó un espacio destinado en un futuro a mi retrato ya que al ser el primogénito y llamarme Rodolfo, estaba predestinado a seguir la saga familiar y me dijo que debía aplicarme en mis estudios, cursar Derecho con las mejores notas y llevar a cabo diferentes cursos de especialización en el extranjero para desempeñar mi oficio después con la máxima competencia.

Me quedé tan sorprendido que no dije nada. Nunca hasta entonces me había planteado mi futuro ni pensado qué me gustaría ser de mayor pero desde aquel día no he dejado de darle vueltas y ahora que tengo 16 años, próximo a cumplir 17, sé con certeza que no quiero ser abogado, que no tengo temperamento para estar encerrado en un despacho. Soy una persona inquieta que me gusta moverme y relacionarme con los demás. Quisiera estudiar periodismo y ser reportero, viajar a lejanos países y conocer diferentes culturas. No sé cómo reaccionará mi padre el día, cada vez más cercano, en que se lo diga. No comprendo cómo pueden disponer de mi futuro por el simple hecho de ser el primogénito y de llevar el dichoso nombre sin tener en cuenta mis preferencias ¿No se da cuenta mi padre que mi retrato en el pasillo desentonaría? Yo me parezco a mi madre, soy rubio, de ojos azules y rostro anguloso. Mi hermano es más apropiado que yo, él sí, él se parece a mi padre, es moreno y le gusta pasarse horas y horas sentado leyendo. Sí, ya lo sé! Él no es el primogénito. Él no se llama Rodolfo. ¡Qué envidia me da! Cómo me gustaría llamarme Antonio!

lunes, 4 de julio de 2011

Objetos

Yo soy tu intima amiga, yo soy tu mejor compañera, yo soy tu mas solicita cuadadora, yo soy tu amorosa madre, yo soy tu misma.
Por eso recuerdo tu nacimiento, tan pequeña y vulnerable, tan enfadada y llorona.
Fui la primera en sostenerte.
Día y noche te acurruqué en mi, sentí tu crecimiento centímetro a centímetro.
En todas tus fiebres y enfermedades, estuve contigo, siempre acogedora y cálida. Midiendo tus pulsaciones, tu ritmo cardiaco, tu temperatura.
Supe de tus amores de adolescencia. Observé con alegría como descubriste el amor por primera vez, y el gozo de las siguientes.
Vi salir de tu vientre a tus hijos, y te acompañé en las noches de lloros y biberones
Te dí descanso en las noches de insomnio. Oí llorar tus duelos y noté la humedad de tus lágrimas
Sé de tus sueños y pesadillas mas que tu misma.
Y cuando todos se vayan, porque así es la vida, yo me quedaré contigo.
Te acompañaré en tu vejez y también en tu muerte, porque yo, yo soy tu cama.

miércoles, 29 de junio de 2011

Preferiría no hacerlo

“Preferiría no hacerlo”, una expresión de sólo tres palabras pero de infinidad de significados, dependiendo del contexto en que es utilizada.

Tal como la emplea Melville en su cuento, “preferiría no hacerlo” es rehusar a hacer una cosa. Pero dicho de la forma más educada posible y que deja al interlocutor tan sorprendido que no reacciona ante la negativa, preparado para otros exabruptos como “no quiero hacerlo”, o “no tengo ganas de hacerlo” a los que sí sabe responder como es debido. Pero si yo cuando acabéis de leer este texto os pido que me deis vuestra opinión y me decís “Preferiríamos no hacerlo”, rehusáis hacer una cosa, sí, pero además me estáis dando a entender que no os ha gustado nada pero que no queréis herir mi sensibilidad y preferís callar, aunque a buen entendedor con pocas palabras le bastan.

Cuando un padre, harto ya de lo mal que se comporta su hijo, le dice que no va a tener otro remedio que castigarle si no cesa en su proceder y añade que “preferiría no hacerlo” es porque sabe que ese castigo va a tener consecuencias negativas para el hijo, como quedarse sin ver su serie favorita de TV o no poder salir con los amigos. Lo mismo pasa con un profesor que advierte al alumno que si no mejora su rendimiento va a tener que suspenderle. Uno y otro solo quieren su bien y le advierten para evitar tener que tomar medidas disciplinarias de repercusiones desagradables.

Sin embargo, que nadie se lleve a engaño si es un atracador quien nos pone una navaja en el cuello y nos dice que le demos las cosas de valor sin rechistar, si no queremos que nos rebane el gaznate, aunque -añade- “preferiría no hacerlo”. No es altruismo de su parte como en el caso anterior. En ningún momento piensa en nuestro bien, solo en si mismo porque lo único que le interesa es el botín que pueda obtener y si las cosas le salen mal, un delito de atraco a mano armada es mucho mejor que uno de asesinato.

Por último, también es utilizada cuando te hacen una jugarreta, cuando te abandonan, o te despiden del trabajo sin causa justificada. Te dicen que es la decisión más dolorosa que han tenido que tomar en su vida, que “preferirían no hacerlo”. Como si encima fueran ellos las víctimas y los tuviéramos que consolar del mal que nos infringen- Esto ya es cinismo, cinismo y algo más pero no me pidáis que os lo diga porque… “preferiría no hacerlo”.

martes, 21 de junio de 2011

Un inesperado superheroe

Sweet es un orangután que vive en un parque zoológico de Irlanda.
Cada mañana al levantarse sus cuidadores le asean y le traen un buen desayuno que disfruta con evidentes signos de agradecimiento pues sabe que ello le ayudará a afrontar con energía su larga jornada de trabajo. El espacio que le han asignado es extenso, con mucha vegetación y una especie de estanque rodeado de grandes árboles donde los pájaros hacen sus nidos.

Sweet es un orangután feliz.
Cuando se abren las puertas del parque y los visitantes se acercan a su hábitat, les recibe con alegría, y para agradarles si cabe un poco más se zampa un par de plátanos consiguiendo que los niños le regalen sus miradas y sus risas divertidas. En el curso se esas visitas ha visto muchos padres y muchas madres protagonizar situaciones de ternura y protección con sus hijos.

Sweet es un orangután asombroso.
Esa mañana mientras se exhibía ante su público, la algarabía y los comentarios sobre la presencia de una cría de pájaro que había caído del nido y flotaba en el estanque, llamó su atención. Tras parecer hacerse cargo de la situación arrancó una hoja y la tendió hacia el naufrago pensando que la cogería por el pico y así poder sacarlo de allí. Pero la idea no dio el resultado esperado, entonces optó por la fuerza bruta, metió su mano en el agua y pescó al animalillo. Los asistentes retuvieron la respiración. ¿Qué haría el orangután? ¿Se comería al polluelo? Pues no. ¿Sabéis lo que hizo? Con delicadeza lo depositó en el suelo, lo puso sobre sus dos patitas, le levantó las alas y el pico para poder ver todos sus rasgos, le acarició las alas y le observó con una mirada llena de curiosidad, mientras que los espectadores de tan increíble escena rompían en vivas y aplausos para celebrar ese pequeño milagro.

- “Un comportamiento casi humano”

Así fue como redactó y transmitió la noticia Pepa Bueno en el telediario de la noche del pasado 17 de Junio. Se sabe que el hecho ocurrió hace 4 años, en 2007, pero la noticia no se ha dado a conocer hasta ahora. Y no se sabe nada más. Pero yo quiero pensar, aparte de todas las reflexiones que muchos pueden hacerse sobre el comportamiento y la sensibilidad de los animales hacia otras especies, que el pajarito salvado de la aguas viene cada mañana a posarse sobre el hombro de su salvador y que de su pico salen sonidos que le confiesan a Sweet que él es su “superhéroe” y que siempre lo será.

lunes, 20 de junio de 2011

Correveidile

Esa es la palabra que a mí mas me gusta. Es la suma de cuatro: corre + ve + y + dile
y solo leyéndola ya sé lo que quiere decir, sin tener que mirar al diccionario para informarme que es la persona que va enterándose de cosas privadas para ir a contarselas a otros.
Supongo que las palabras que se definen a si mismas tienen un nombre culto
¿Vosotros lo sabeís?

domingo, 19 de junio de 2011

Día "E" de España

Mi palabra favorita es ALBA, porque es el nacimiento de un nuevos día, por la suavidad de sus colores, por la sonoridad que componen sus cuatro letras.

Mis palabras favoritas


Aquí
Abierto
Taxis
Gracias
Benigno
Bienvenido
Adelante
Admitido

Hay palabras mágicas, que al pronunciarlas o oirlas me ponen contenta

sábado, 18 de junio de 2011

Pienso en tí

Pienso en ti
Me veo en tus ojos
Siento tu perfume
Si no te veo me enojo
Tu amor me seduce
Tus brazos me abrazan y
Cuando te respondo
Te alejas por el mar
Un mar de agua dulce

lunes, 6 de junio de 2011

Virtudes y Valores humanos

La multinacional tenía su sede en el décimo piso de un moderno edificio del centro de la ciudad. A las once en punto de la mañana tendría lugar una importante reunión de accionistas de la que se derivarían vitales decisiones para el futuro de la empresa.

A la hora señalada empezaron a llegar todos los asistentes, siendo la Pereza el último en hacerlo, fiel seguidor de su lema que no por mucho madrugar amanece más temprano. Se sentó lo más cerca posible de la entrada para así estar, a su vez, lo más cerca posible de la salida.

Acto seguido se procedió a la lectura del orden del día y el primer accionista que intervino fue la Mentira, quien empezó a andarse con tapujos y tuvo que callar avergonzado ante los abucheos de los presentes ya que rápidamente se dieron cuenta y no se dejaron enredar pues se coge antes al mentiroso que al cojo.

El segundo fue la Locura quién creyendo que a la ocasión la pintan calva, quería emprender diversas acciones especulativas con el consiguiente riesgo para la empresa. La Sensatez tuvo que intervenir para hacerle ver que quien todo lo quiere, todo lo pierde y mejor obrar con cautela. La Duda expuso sus temores ante la coyuntura económica actual, y la Valentía le replicó que no debía escudarse en la crisis y quedarse de brazos cruzados sino que al mal tiempo buena cara.

Seguidamente, intervino la Generosidad, quien expuso sus ideas en pro del bienestar colectivo, lo que provocó la repulsa mas airada del grupo constituido por la Codicia, la Envidia, la Ambición y el Egoísmo, ofendidos de que les tomaran por hermanitas de la caridad. Para ellos la caridad bien entendida empieza por uno mismo y por eso solo buscaban sacar tajada, arrimando el ascua a su sardina. Estos últimos constituían mayoría pues todos ellos son tal para cual y Dios los cría y ellos se juntan. Por este motivo, no tuvieron problema para que fueran votadas todas sus propuestas, ante el desespero de la Generosidad que veía como caían en saco roto sus altruistas propósitos, pero siempre ha sido, es y será igual: quien más tiene más quiere.

A continuación se procedió a dar por finalizada la sesión y los accionistas abandonaron lentamente la sala de juntas.

viernes, 3 de junio de 2011

Mejor Callar

- ¡¿como?! Eran las fiestas del pueblo, y como siempre, a las seis de la tarde, nos reuníamos en casa de Carmen, para salir a pasear. Una tras otra íbamos llegando, a Carmen se le había echado la hora encima, y no estaba vestida para salir.
La estancia era un hervidero de chicas pidiendo la palabra, para explicar lo ocurrido. La tarde/noche anterior, ella escogía un vestido y ante el espejo, se lo aproximaba al cuerpo, para ver si era el mas adecuado: - No este no me favorece y ¿este que tal? y así hasta seis veces.
Suena el timbre de la puerta, y la que faltaba.
- Hola a todas!!
- ¡habla, habla, Margarita, ¿ué tal la despedida de ayer?
- Bueno la despedida de ayer con José, fue de nota.
- Si de nota, os cuento, estábamos en el parque y, justo al lado vi a Carlos con Ana.
Carmen al oír el nombre de Carlos dio un grito a la vez que tiraba de la tenacilla de rizar las pestañas, de la que en ese momento hacia uso, - ¿Cómo dices Carlos, mi Carlos?
Todas giramos la vista hacia ella, y fue de espanto: el ojo derecho de Carmen, casi cerrado, sangraba, y unas gotas se deslizaban por su bonita cara tiñendo de rojo su vestido malva.
Nadie se atrevía a mirar hacia la tenacilla de rizar pestañas. Era como querer negar lo evidente. Pero si, sobre el tocador, estaban las pestañas de Carmen adheridas a esa cosita que tan bonita deja la mirada femenina, y que tanto dolor dejo esa tarde en nuestra querida amiga.
Ni que decir tiene lo poco que tardaron en llevarla al hospital, para los cuidados pertinentes.
Nosotras quedamos tan fuertemente afectadas que decidimos marchar para nuestras casas ya que la alegría de la fiesta se nos fue con Carmen.

P. D.¿ se podía haber evitado este conflicto, si el nombre de Carlos no se hubiese mentado?

miércoles, 25 de mayo de 2011

El Secreto

Mi marido murió hace dos semanas, dejándome un gran vacío después de 40 años de vida en común. No habíamos tenido hijos pero no los habíamos echado de menos. Nos bastábamos el uno al otro y habíamos sido felices.

Tras el entierro, el funeral y las visitas de condolencia, empecé la penosa tarea de poner en orden sus cosas; dar la ropa que aún era aprovechable y desechar el resto. En un cajón de la cómoda, debajo de sus camisas encontré un sobre que llevaba escrito de su puño y letra: “para quemar después de mi muerte”. Llena de curiosidad lo abrí. Era una carta a mí dirigida en la que me confesaba que él había matado al gato. Había sido un accidente. Cuando hacia maniobras para sacar el coche del garaje, sintió un fuerte golpe y cuando vio el gato allí extendido, tuvo miedo de mi reacción porque sabía del apego que yo tenía al animal, cogió una bolsa de basura y lo echó al contenedor. Ese hecho era lo único que me había ocultado durante 40 años de matrimonio, que quería que lo supiera ahora y que intentara perdonarlo, aunque sabía que no podría.

Retrocedí 20 años atrás. Un día me telefoneó una amiga. Su gatita había tenido crías y me ofreció una. Acepté rápidamente y cuando ya no requirió los cuidados de su madre, pasé a recogerlo. Era un gatito blanco, de pelo largo y ojos azules. Parecía una bola de algodón. No le pusimos nombre, le llamábamos “el gato”. Enseguida se convirtió en el rey de la casa. Iba delante y detrás mío y me amochaba las piernas. Se colaba en nuestra habitación y dormía bajo el edredón, o se subía a mi falda mientras estaba viendo la televisión. Salía a pasear y todo el vecindario lo conocía, pero siempre volvía a la hora de la comida.

Un día no regresó. Salí al jardín y lo llamé, fui a la calle y no lo vi. A la noche aún no había vuelto. Era la primera vez que sucedía y no pude dormir. A la mañana siguiente fui a preguntar a las vecinas si lo habían visto, Nadie sabía nada. A lo mejor, pensé, se había perdido y no sabía regresar y ahora deambulaba por las calles sucio y aterrorizado, recibiendo los puntapiés de los viandantes, él, solo acostumbrado a mimos y caricias. A lo mejor estaba hambriento y buscaba entre la basura, él, que solo comía exquisiteces, o a lo mejor un coche le había atropellado y yacía malherido y moribundo en el arcén. Estaba desesperada y preguntaba a mi marido qué creía él que había pasado. Y él me miraba y callaba.

Un mes después guardé sus cosas y dije a mí marido que no quería vivir más con aquella pesadumbre, que quería creer que alguien había recogido al gato y que era tan feliz ahora en su nuevo hogar como lo había sido antes con nosotros y mi marido me miraba y callaba.

Sentí una oleada de indignación. ¿Cómo pudo ser capaz de ver mi angustia y desesperación y que me devanaba los sesos pensando día y noche en el gato y seguir callado? ¿Tanto le costaba contarme lo sucedido para que dejara de preocuparme más por el animal? No, no le iba a perdonar, Claro que no! Suerte tenía de estar muerto que, si no, se iba a enterar! Llena de rabia hice una bola con la carta y me dirigí a la cocina a buscar las cerillas. Mientras veía cómo el fuego la consumía, se desvaneció mi enfado y le perdoné. Al fin y al cabo en su pecado llevó la penitencia.

jueves, 19 de mayo de 2011

La fuerza del propósito

Siempre recordaré mi décimo aniversario. Ese día mis padres me llevaron a ver una representación de ballet. Nunca antes había estado en un teatro y para mí fue todo un acontecimiento. No olvido mi emoción cuando se apagaron las luces, se levantó el telón, y vi aparecer los bailarines a escena. Miraba con admiración sus esbeltas figuras y sus elegantes movimientos mientras hacían toda clase de piruetas. Quería llegar a ser un día como ellos y me hice el firme propósito de convertirme de mayor en bailarina.

Después de mucho rogar, conseguí que me matricularan en una academia de danza. Soy muy alta y desgarbada y mis movimientos desmañados solo provocaban las risas de mis compañeros. No me importaba. Sabía que querer es poder y que algún día lo conseguiría y practicaba y practicaba hasta que me dolía todo el cuerpo mientras soñaba con el día de mi debut. Pasó el tiempo y, a pesar de todos mis esfuerzos, ni mejoraba ni avanzaba hasta que un día mi profesora me esperó a la salida de clase y me dijo que valoraba mucho mi dedicación y perseverancia pero que para ser bailarina se necesitaban unas dotes de las que yo lamentablemente carecía. Tenía que conocer mis limitaciones y aprender a aceptarlas antes de imponerme unos objetivos que estaban fuera de mi alcance ya que su no obtención solo me traerían insatisfacción y frustración. Que siguiera bailando, si eso me gustaba, pero con el único fin de divertirme.

Lloré noches seguidas. No podría conseguir mi sueño! Hasta que un día mi profesora de dibujo alabó la creatividad y originalidad de mis trabajos. Para dibujar, pensé, no importaba que fuera alta y desgarbada y de torpes movimientos y se me abrieron otras posibilidades. Hoy en día soy ilustradora y me auguran un gran futuro. Me ha costado mucho llegar hasta aquí: he dedicado horas y horas quitadas al sueño y a mi tiempo libre. Nada se consigue sin esfuerzo! Pero ha valido la pena.

Continuo bailando pero solo para combatir el estrés de mi trabajo y debo confesar que desde que no me atosigo con tantas exigencias, he mejorado de forma considerable. Sin embargo, nunca podré olvidar a aquella profesora que me enseñó a comprender que si bien es cierto que querer es poder, tanto más cierto es que no debemos pedir peras al olmo.

lunes, 16 de mayo de 2011

Superación

¿Qué sentido tiene mi vida? ¿Por qué estoy aquí? ¿Qué razón tengo para levantarme por la mañana? Eran las preguntas recurrentes ciertos días de decaimiento o en ciertas fechas señaladas. De joven, "Palabras para Julia" de Goytisolo, cantada por Ibañez, podían sacarla del desánimo o de la contrariedad, pero luego, con los años, ese himno de amor a la vida y resistencia ante las adversidades perdió poder de convicción.
Hasta que tocó luchar por la vida misma, por ese don que siempre parece depender de un hilo del que somos detentores y que de pronto descubrimos como un frágil regalo de una fuerza invisible, y sin embargo presente, al menos en nosotros mismos.
La vida, el yo consciente por el que se manifiesta el todo, se encuentra de pronto en peligro; el ser, tembloroso, se tambalea, y después de no pocas dudas e incertidumbres elige un camino. Ella decidió que aún era pronto para acabar el viaje y en su intento por retener su existencia, liberó su esencia y abrazó todo lo que le rodeaba: familiares y amigos, compañeros de trabajo y vecinos, árboles y plantas, animales y pájaros. Besó las nubes y el viento. Hubiese querido alcanzar el sol, las estrellas, el universo entero más una voz en su interior le susurró que aquello era lo que ella quería evitar, y una mañana alzó la vista, y con respeto les pidió perdón por no querer aún conocer la calidez de su regazo.
Voló, amó, llenó su maleta con toda la belleza de lo simple y efímero. Le concedió mil y una travesuras a su niña interior. Correteó por los campos de amapolas y lavandas persiguiendo mariposas multicolores, y los barrotes del dolor encarcelado se fueron deshaciendo hasta fundirse en diminutas chispas de metal que desprendiéndose todas al unísono formaron un estallido de luz semejante a unos fuegos artificiales en noches de San Juan.
Volvió a oír su música favorita, sus versos preferidos, a disfrutar de los suyos, y siguió su camino más ligera de equipaje.

jueves, 12 de mayo de 2011

El misterioso paquete

Estaba poniendo en orden mi armario. El invierno tocaba a su fin y la primavera ya se anunciaba en unos días soleados y tibios que invitaban a salir y a pasear con ropa más liviana. Sonó el timbre. Miré por la ventana y vi el camión de una conocida mensajería. Seguro que me traían un paquete. Cuánta ilusión me hacía recibir cosas de forma inesperada! Bajé corriendo la escalera para abrir la puerta. Firmé y llena de curiosidad abrí el paquete. Era una caja de celofán con una flor seca en su interior. Busqué el remitente pero no lo hallé.

-Qué raro!, pensé Quién me podrá enviar una flor seca?

Me olvidé por completo hasta que al mes siguiente por las mismas fechas volvió a sonar el timbre. La misma mensajería me traía una nueva caja de celofán con una flor seca dentro y otra vez sin remitente.
Intrigada, empecé a hacer cábalas sobre quién podría enviarme flores secas. Mi marido, quizá? Deseché la idea rápidamente. A él no se le ocurrirían estas cosas y si lo hiciera , me daría muy mala espina, señal que algo malo quería ocultarme.
Pero quién? Quién podría enviarme flores secas? Pensé en un admirador secreto que se había prendado de mí y me había seguido hasta casa y leído mi nombre en el buzón. Me gustó la idea y desde aquel momento miraba atentamente a los hombres que se cruzaban por mi camino, buscando en ellos a mi posible admirador y esperaba con anhelo la llegada de una nueva flor seca, como así sucedió.

Ya no me cabía ninguna duda; tenía un admirador secreto. Pero no siempre iba a ser secreto. Algún día tendría que salir de su anonimato y yo esperaba con ansia la llegada de la cuarta flor. Desde buena mañana ya estaba atisbando por las ventanas y cuando vi el camión me dirigí corriendo a abrir la puerta mucho antes de que el conductor pudiera tocar el timbre. Deshice rápidamente el paquete y efectivamente, junto a la flor había un sobre. Lo abrí y ávidamente leí:

“La cadena de supermercados BRISA premia así la fidelidad de sus mejores clientes”

El alma se me cayó a los pies. No era un admirador secreto. Era el supermercado donde habitualmente hacía las compras. Me sentía herida en mi vanidad y con rabia cogí esa caja y las tres precedentes y las eché al cubo de la basura.

miércoles, 11 de mayo de 2011

Soledad

Esta soledad tan profunda, tan negra.
Esta soledad que aplasta el pecho hasta cortarte la respiración,
Esos abrazos negados,
Esas caricias ignoradas,
Esas palabras silenciadas,
Esas manos retiradas,
Soledad para ver el propio ocaso
El miedo al mañana,
El recuerdo de lo vivido,
La muerte como salida,
El miedo a la muerte,
El miedo a la vida
El miedo a la soledad,
El silencio doliente,
De nuevo el miedo
El futuro que no existe
La vida que ya no es
La quietud,
Las sensaciones que te son ajenas
De nuevo el miedo,
Fuerte traidor, se burla, te atrapa,
Hace mil piruetas,
Miedo, cruel trapecista, perverso,
Te engaña, te confías,
Se aleja para aparecer de nuevo, con más y más intensidad,
Miedo atroz que te deja sin aliento,
Y entre tanto esperpento, dibujo una mano imaginaria para poder aferrarme a ella, pero es volátil, saltarina y se escapa de mi propia mano.

martes, 10 de mayo de 2011

Chocolate

” Chocolate, ¿ negro o con leche?,
” Con leche”, una y otra vez la misma pregunta, una vez más la misma mirada ilusionada como si se formulara por vez primera.
La sonrisa en los labios, enjuta la figura, los dedos largos, prolongación de unas manos nudosas y nerviosas que abren la caja despacio, como si de un ritual se tratara, las miradas se cruzan y el juego continua,
” Chocolate, ¿ negro o con leche? ” con leche”
Qué más da que la respuesta sea siempre la misma…
Se inclina hasta llegar a su altura, la niña se pone de puntillas y levanta su pequeña mano, con nerviosismo, roza la tapa antes de que quede a su vista el contenido, primero el aroma, después el tacto, palpa y tímidamente y coge un trozo, todos iguales, exactos, parece que alguien se hubiera entretenido en cortarlos, la misma forma, el mismo tamaño, levanta la vista, “ es con leche “!!!, exclama, los largos dedos se deslizan dentro de la caja y le da un nuevo trozo, esos mismos dedos que ahora acerca a sus labios en señal de silencio, de complicidad, la sonrisa de las dos se hace abierta.
La tapa se cierra, se guarda casi con sigilo en su lugar, se cogen de la mano y salen al jardín.
La próxima semana cuando regrese, en la cocina se oirá de nuevo
“ Chocolate ¿ negro o con leche ” ?
Gracias Tía Fina

viernes, 6 de mayo de 2011

Verde que te quiero verde

Suena mi teléfono, ¿Dios quien será a esta hora?
- si, si.
- Hola perdona que te incordie, pero me ha pasado algo inaudito, ha sido tremendo. La cocina me ha quedado como nunca, blanca y verde.
- ¿como se te ha ocurrido? ¿Estas pasada de vuelta o qué?
- No si soy yo la primera en no creérmelo.
- Bueno, ¿puedes explicarme como ha sido?
- Te explico, y tu me dirás como quitar sobretodo el color verde. Hoy a las diez de la mañana, tenia que estar en el ginecólogo, y con intención de adelantar el asunto cocina, para así por la tarde salir de compras con Pilar, pensé en dejarme la comida preparada al menos el primer plato. Antes de salir, decido abrir la olla, con las prisas, no saqué la válvula, saliendo la tapadera como un platillo volante por toda la cocina, y con ella las patatas y las acelgas decorándome toda la cocina de pequeños trozos verdes y blancos como el mejor pintado al gotelé. ¿Dime que puedo hacer?
- Pues la verdad es que me piíllas en el mismo momento que salía para la visita del ginecólogo.

Recontado 2/5/2011

martes, 3 de mayo de 2011

Extraña coincidencia

Hace años, cuando aún no existía Internet y no nos agobiaban constantemente con el sinfín de ofertas para conectarnos, sufrí acoso telefónico.

Todo empezó una tarde cuando sonó el teléfono una sola vez y paró. No hice caso pero a la media hora volvió a sonar y, de nuevo, una sola vez. Pensé que era alguien que quería comunicar conmigo y no podía, por lo que estuve atenta para coger el aparato tan pronto éste sonara. Ya no llamaron. A día siguiente volvimos a las andadas y así durante toda una semana. Después cambiaron de táctica. Llamaban y cuando descolgaba el aparato, dejaban pasar unos segundos y cortaban la comunicación sin mediar palabra a pesar de mis insistentes,” diga”, “diga”.

Así semanas y semanas hasta meses. No podía entender lo que pretendían con este proceder. Si era una broma, no le veía la gracia por ningún lado. A no ser que fuera alguien que me conociera, me tuviera ojeriza y quisiera fastidiarme. Pasé revista a todos mis conocidos. Quería encontrar a la persona que me estaba sacando de mis casillas y después de mucho pensar di con ella. Retrocedí a mis años de colegio. Siempre me he llevado muy bien con mis compañeros pero a esa niña no la tragaba, me incordiaba y molestaba. Era odiosa! Estaba segura y bien segura que era ella la que ahora me estaba llamando. Cuando sonaba el teléfono me daban ganas de coger el aparato y, antes de que pudiera colgar, decirla: "Si ya sé quién eres, no hace falta que te escondas".

Pasado un tiempo las llamadas se espaciaron hasta que cesaron y un día me encontraba mirando objetos en una tienda de antigüedades, cuando alguien me cogió el brazo, me giré y era ella. La reconocí enseguida a pesar de los años transcurridos y noté una oleada de rabia que recorría mi cuerpo. Cómo se atrevía a saludarme después de todo lo que me había hecho? La miré a la cara para decirle lo que se merecía pero tuve que bajar la vista avergonzada. Su rostro solo demostraba la alegría del reencuentro. Cómo había podido pensar de una manera tan irracional? Había sospechado de ella y la había considerado culpable sin causa justificada.

Al cabo de dos años me encontré en un simposio a un compañero de carrera, que era profesor de Universidad. Estaba malhumorado y le pregunté qué le pasaba.
- Una alumna, me explicó, que se me está insinuando y me pone siempre en evidencia delante de toda la clase. Ahora ha conseguido el número de teléfono de mi domicilio particular y me llama constantemente y cuando cojo el aparato, cuelga. Otras veces lo deja sonar solo una vez y corta. Es irritante!
- Cómo estás tan seguro de que es ella? le pregunté
- Y quién, si no? me respondió
No salía de mi asombro por esta extraña coincidencia. Uno y otro habíamos pasado por la misma experiencia y ambos habíamos reaccionado de la misma manera: habíamos dejado que afloraran a la superficie nuestras fobias mas secretas.

sábado, 23 de abril de 2011

Si las mesas hablaran

Era acogedor, “chiquito” y apropiado para una cierta intimidad. Sí, hablo del restaurante "La Perla Marina". En el habíamos quedado para decidir nuestro fututo, puede parecer pedante decir nuestro, pero así era. Y así lo creíamos. ¿Pero cómo se puede decidir una cosa tan seria sobre una mesa de 110 cm de diámetro?. Nuestra economía, la casa donde íbamos a vivir con nuestros hijos, lo que ellos serían de mayor, incluso el pastel que yo haría los domingos cuando nos juntáramos para tomar el té con los amigos. ¡Porque era lo que más nos gustaba a los dos!

El en una servilleta azul, planificaba sus viajes de empresa, con trazos que siempre dirigían a un regreso feliz, yo le respondía con tiernas miradas de amor eterno, ofreciéndole mis manos por encima de la mesa, que el besaba con sutileza. A los postres hice un recorrido visual por el acogedor restaurante, y vi que en cada mesa había una historia, y no todas de la misma índole, le comenté muy bajito: Te das cuenta de que las grandes decisiones se toman siempre alrededor de una mesa. El me respondió que pensaba en este momento qué pasaría si las mesas hablaran.

jueves, 31 de marzo de 2011

Aire

Y seguí espirando mas y mas, hasta que sutilmente me sentí ligera, ágil, sin cuerpo.
Fui una brisa suave moviendo las hojas de los árboles, acariciando tu rostro, moviendo tu pelo, esculpiendo tu cuerpo y entré por tus poros convirtiéndome en ti mismo.
Salí distinta y subí alto a jugar con las nubes, esas de primavera, blancas sobre cielo azul.
Y observé curiosa el trasiego de la ciudad, con sus prisas y afanes urgentes.
Una gaviota un poco mas abajo me invitó a bajar planeando lenta y majestuosa hasta la playa.
Y quise jugar: empujando veleros, sosteniendo cometas, creando las olas de los sulfistas.
Rozando la arena, inspirando hondo volví a ser yo misma…

lunes, 14 de marzo de 2011

Vidas prestadas

Durante los tres años en los que viví en el piso sexto primera nunca me imaginé que un día tendría que subir un piso más para llegar a mi domicilio, y que desde la terraza del mismo podría ver Barcelona desde una perspectiva más amplia y disfrutar de cielos estrellados y lunas llenas que penetraban en la estancia principal iluminándola de blanco y plata.

Pero así fue y así comenzó mi gran afición a la distribución y decoración de espacios reducidos. El apartamento constaba de recibidor, un largo pasillo, baño, cocina, dos habitaciones, y terraza. Unos treinta metros cuadrados interiores y dieciocho exteriores.

Al primer golpe de vista las dos habitaciones se redujeron a una sola estancia que compusieron un ambiente único que de día era sala de estar con despacho, salón y comedor, y de noche dormitorio con capacidad hasta para ¡tres! personas, gracias al sofá cama de metro veinte y al diván que en realidad era una cama individual vestida de sofá.

La cocina diminuta, de baldosas blancas con una cenefa de dos bandas, una gris y otra roja, tenía todos los electrodomésticos a tamaño casa de muñecas, pero en ella se podía cocinar incluso para ocho personas.

El baño, de sanitarios verde oliva, era más pequeño aún, pero completo, con ducha de setenta por setenta, lavabo, inodoro, bidet y una pequeña estantería de obra y baldas de cristal que una verdadera ¡cucada!

El recibidor era el primer espacio que delataba con descaro los gustos de la dueña de casa con sus dos cuadros: el ”Ramo” y la “Paloma” de Picasso, ambos adquiridos en las cercanas tiendas para turistas de la Sagrada Familia.

El largo pasillo no podía albergar estanterías pero sí pudo alojar dos pequeños taquillones gemelos y una serie de carteles de Toulouse Lautrec que recortaban el camino hacia la estancia principal que se abría a la generosa terraza donde un enorme toldo casi fijo protegía del sol y la lluvia, y donde los arbustos y las plantas de temporada se distribuían en grandes maceteros que adornaban de alegres colores todo el perímetro de la zona.

La terraza tenía también un gran armario de obra de media altura donde se había instalado la lavadora y una especie de trastero, todo ello oculto tras una cortina de loneta blanca. Encima mas maceteros y plantas que trepaban por unas rejas adosadas a la pared.

Aquél ático coqueto, alegre y con un toque femenino enamoró a la primera pareja que lo visitó después de concertar una cita con la inmobiliaria que gestionaba su venta cinco años después de su reforma e inauguración, cuando la vida puso de nuevo en mi camino un lugar para adecuar a mi antojo.

jueves, 3 de marzo de 2011

In Memoria

El abuelo

Siempre fue presumido el abuelo José María. Ha cumplido los noventa años hace
unos días y sigue acicalándose con esmero: el pelo gris no demasiado corto en la parte de la nuca y en la frente prominentes entradas, la barba rasurada como recién afeitada y tonificada con alter shave, y colonia. Se viste de tonos grises o marrones; pero nunca mezclados
Su metro sesenta de estatura y su poco peso, se van encogiendo poquito a poco.
Lleva boina y un bastón, en el que a veces se apoya y otras lo usa para señalar las cosas y las direcciones.
Durante toda su vida se ha curado en salud: abrigándose y medicándose para no ponerse “malico” Le gustaba ir al médico, que le hicieran análisis y pruebas y que le dijeran que de ese achaque no se iba a morir. Tenía una caja con todo tipo de remedios para esto y para lo otro y a la primera tos se metía en la cama porque tenía mal cuerpo… Cuando alguien en casa estaba enfermo, le cuidaba y vigilaba con esmero y comprensión, solidario y cómplice de sus dolencias.
Ahora ya quiere menos tratos con los médicos y mejor ni acercarse al hospital, por si acaso no le dejan salir…
Es parlanchín y habla con todo el mundo, sobre cualquier tema. Últimamente cuenta historias de su infancia y juventud en su Calatayud natal, o de anécdotas de su vida como cartero en Barcelona; lo cuenta muy alto, porque no oye bien y tiene una relación de necesidad y desprecio con el sonotone, que la manifiesta perdiéndolo constantemente.
Con las gafas a media nariz lee el periódico absorto y moviendo la barbilla como si pronunciara las palabras. Está perfectamente informado y con opinión de la actualidad; pero lo que realmente le apasiona son las quinielas de futbol. Todas las semanas dedica largos ratos a hacer combinaciones para con muy pocos euros comprar la ilusión del viernes, porque el sábado todas sus combinaciones empiezan a fallar y decide que ya no va a jugar mas, hasta el próximo martes, cuando volverá a cavilar de nuevo y vuelta a empezar.
Cumplió 92 años y un mes el 28 de Febrero del 2011 y decidió irse…

Descanse en paz.