sábado, 23 de abril de 2011

Si las mesas hablaran

Era acogedor, “chiquito” y apropiado para una cierta intimidad. Sí, hablo del restaurante "La Perla Marina". En el habíamos quedado para decidir nuestro fututo, puede parecer pedante decir nuestro, pero así era. Y así lo creíamos. ¿Pero cómo se puede decidir una cosa tan seria sobre una mesa de 110 cm de diámetro?. Nuestra economía, la casa donde íbamos a vivir con nuestros hijos, lo que ellos serían de mayor, incluso el pastel que yo haría los domingos cuando nos juntáramos para tomar el té con los amigos. ¡Porque era lo que más nos gustaba a los dos!

El en una servilleta azul, planificaba sus viajes de empresa, con trazos que siempre dirigían a un regreso feliz, yo le respondía con tiernas miradas de amor eterno, ofreciéndole mis manos por encima de la mesa, que el besaba con sutileza. A los postres hice un recorrido visual por el acogedor restaurante, y vi que en cada mesa había una historia, y no todas de la misma índole, le comenté muy bajito: Te das cuenta de que las grandes decisiones se toman siempre alrededor de una mesa. El me respondió que pensaba en este momento qué pasaría si las mesas hablaran.