Cursé mis estudios en un colegio religioso, algo muy corriente en aquella época y mi asignatura favorita era Historia Sagrada, porque en ella se narraban unos relatos tan apasionantes que superaban con creces los cuentos que me explicaban a la hora de ir a dormir.
Así aprendí que Dios creó el mundo en 6 días. Primero separó la luz de las tinieblas, después, creó el cielo y la tierra, mas tarde el sol y aparecieron los peces, las aves y demás animales hasta que al sexto día, Dios creó el hombre a su imagen y semejanza. Al séptimo, descansó. No se admitían réplicas. Prohibido hablar de evolución. Era un dogma de fe y yo me lo creí a pie juntillas. No era en vano que se me educaba para decir amén Jesús a todo pero cuando fui un poco más mayor, me percaté con asombro - yo que me creía que éramos los únicos!!- de la enorme diversidad de culturas y religiones existente en el mundo y que el interés sobre el tema de la creación del cosmos era común a todas ellas ya que respondía a la preocupación de saber porqué somos lo que somos, porqué la naturaleza se comporta como lo hace y cómo están relacionadas las causas y los efectos. Entonces sí, entonces me planteé el problema y quise investigarlo. Indagué hasta encontrar diferentes teorías científicas como la del Big Bang o la de la materia oscura. Por primera vez oí hablar de protones y neutrones pero no entendí absolutamente nada. No soy ducha en la materia y no me pidáis que formule una hipótesis sobre el tema, por muy descabellada que sea. porque soy incapaz de ello y debo confesar, por otro lado, que tampoco me interesa.
Para mí, todo se reduce a lo siguiente; somos seres vivos y, como tales, nacemos, crecemos y morimos. Es decir, la vida es un regalo, pero un regalo con fecha de caducidad. Tiene una duración en el tiempo y por eso cada momento es valioso. No lo desperdiciemos intentando
averiguar por qué somos lo que somos o de dónde venimos y a dónde vamos.
Dejémonos de monsergas y a vivir, que son dos días!!
Así aprendí que Dios creó el mundo en 6 días. Primero separó la luz de las tinieblas, después, creó el cielo y la tierra, mas tarde el sol y aparecieron los peces, las aves y demás animales hasta que al sexto día, Dios creó el hombre a su imagen y semejanza. Al séptimo, descansó. No se admitían réplicas. Prohibido hablar de evolución. Era un dogma de fe y yo me lo creí a pie juntillas. No era en vano que se me educaba para decir amén Jesús a todo pero cuando fui un poco más mayor, me percaté con asombro - yo que me creía que éramos los únicos!!- de la enorme diversidad de culturas y religiones existente en el mundo y que el interés sobre el tema de la creación del cosmos era común a todas ellas ya que respondía a la preocupación de saber porqué somos lo que somos, porqué la naturaleza se comporta como lo hace y cómo están relacionadas las causas y los efectos. Entonces sí, entonces me planteé el problema y quise investigarlo. Indagué hasta encontrar diferentes teorías científicas como la del Big Bang o la de la materia oscura. Por primera vez oí hablar de protones y neutrones pero no entendí absolutamente nada. No soy ducha en la materia y no me pidáis que formule una hipótesis sobre el tema, por muy descabellada que sea. porque soy incapaz de ello y debo confesar, por otro lado, que tampoco me interesa.
Para mí, todo se reduce a lo siguiente; somos seres vivos y, como tales, nacemos, crecemos y morimos. Es decir, la vida es un regalo, pero un regalo con fecha de caducidad. Tiene una duración en el tiempo y por eso cada momento es valioso. No lo desperdiciemos intentando
averiguar por qué somos lo que somos o de dónde venimos y a dónde vamos.
Dejémonos de monsergas y a vivir, que son dos días!!

2 comentarios:
Muy buen consejo , despues de leer tu particular oringe delmundo, interesantisimo y ameno. felicidades. Paqui
Eso, eso, ¡¡¡A vivir que son dos dias!!!
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