Me llamo Charles Dickens y nací en Portsmouth en 1812 pero a los 10 años me trasladé a vivir a Londres. Era el segundo de 8 hermanos y, como mi padre fue encarcelado por deudas, tuve una infancia difícil que más tarde plasmé en mi conocida obra David Copperfield. La infancia y la familia fueron una constante en toda mi bibliografía y fue en mi libro Tiempos difíciles donde describí la cara oscura de la Revolución Industrial y lo que ésta deparó a la humanidad: el duro trabajo de mujeres y niños, los horarios excesivos, los salarios escasos y las viviendas inadecuadas.
Pasé a mejor vida a los 58 años, en 1870. Me sentía muy satisfecho de la labor realizada porque desde el más allá veía como mis denuncias no caían en saco roto, al contrario, hicieron que despertase la conciencia de la gente, los obreros empezaron a asociarse en sindicatos y consiguieron el sufragio universal (antes carecían de derecho a voto) lo que dio lugar a la aparición de los primeros partidos laboristas. Poco a poco se les iba reconociendo unos derechos.
Hace unos días, sin embargo se me requirió para volver a la tierra. Necesitaban de nuevo mis servicios con carácter de urgencia. Desde hacía algún tiempo yo también veía lo que estaba sucediendo y me asombraba. Los bancos adquirían activos tóxicos que eran fondos de inversión de muy baja calidad creados a partir de hipotecas a personas con solvencia económica baja, respaldados por una vivienda que perdía continuamente de valor. Se vivía en una burbuja y un día esa burbuja pinchó. Llega la bancarrota y entonces los créditos cesan, las empresas cierran, el paro aumenta de día en día, las familias no pueden hacer frente a sus pagos y pierden sus casas a más de quedarse con la deuda, los Estados recortan y recortan. Se alarga la edad de jubilación y los años de cotización para recibir una pensión. Si a mí me preocupaban los niños de mi época que empezaban a trabajar con solo 6 años, los jóvenes actuales tienen 30 y aún no se han podido emancipar y eso que son la generación mejor preparada de la historia con toda clase de estudios e idiomas. Hace tan solo 5 años la gente sentía pena del pobre mileurista y ahora quieren crear empleos a 400€!! Nunca antes había habido una regresión social mayor.
Desfallezco cuando veo el trabajo que tengo por delante y creo que no voy a ser capaz de realizarlo. Cuánto he de denunciar!! Cuánto tengo que escribir!!
Pasé a mejor vida a los 58 años, en 1870. Me sentía muy satisfecho de la labor realizada porque desde el más allá veía como mis denuncias no caían en saco roto, al contrario, hicieron que despertase la conciencia de la gente, los obreros empezaron a asociarse en sindicatos y consiguieron el sufragio universal (antes carecían de derecho a voto) lo que dio lugar a la aparición de los primeros partidos laboristas. Poco a poco se les iba reconociendo unos derechos.
Hace unos días, sin embargo se me requirió para volver a la tierra. Necesitaban de nuevo mis servicios con carácter de urgencia. Desde hacía algún tiempo yo también veía lo que estaba sucediendo y me asombraba. Los bancos adquirían activos tóxicos que eran fondos de inversión de muy baja calidad creados a partir de hipotecas a personas con solvencia económica baja, respaldados por una vivienda que perdía continuamente de valor. Se vivía en una burbuja y un día esa burbuja pinchó. Llega la bancarrota y entonces los créditos cesan, las empresas cierran, el paro aumenta de día en día, las familias no pueden hacer frente a sus pagos y pierden sus casas a más de quedarse con la deuda, los Estados recortan y recortan. Se alarga la edad de jubilación y los años de cotización para recibir una pensión. Si a mí me preocupaban los niños de mi época que empezaban a trabajar con solo 6 años, los jóvenes actuales tienen 30 y aún no se han podido emancipar y eso que son la generación mejor preparada de la historia con toda clase de estudios e idiomas. Hace tan solo 5 años la gente sentía pena del pobre mileurista y ahora quieren crear empleos a 400€!! Nunca antes había habido una regresión social mayor.
Desfallezco cuando veo el trabajo que tengo por delante y creo que no voy a ser capaz de realizarlo. Cuánto he de denunciar!! Cuánto tengo que escribir!!

2 comentarios:
¡QUE BUENOOOOOOO ¡
Carmen, un placer leerte
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