miércoles, 28 de noviembre de 2012
sábado, 24 de noviembre de 2012
MONOLOGO DE UN MAESTRO
¿Quién me engañó para querer ser maestro? Ya sé, me engatusaron con que era la profesión más bonita y gratificante; la de formar y educar personas para el futuro, añadieron que ganaría un buen sueldo, que tendría horarios reducidos y dispondría de tres meses de vacaciones. ¡Cuentos de la China!
¿No ve
nadie que después de aguantar todo el día a unos críos insoportables, mal
educados e impertinentes, vuelvo a casa y me tengo que poner a preparar la
clase del día siguiente con un montón de tareas a revisar que como las de hoy
son una verdadera vergüenza? No, eso no se ve! Y en cuanto a las vacaciones...
cuando se acaba el curso nosotros continuamos y nos quedamos para planificar el
siguiente, después nos reciclamos, hacemos cursillos seminarios y ¿qué nos queda de los tres
meses? Menos que a cualquier otro trabajador, pero no, eso no se ve!
Aprobé unas
oposiciones me pasé meses y meses preparándolas, estudiando todo el día, sin
salir, sin relacionarme con nadie y las saqué. Necesité Dios y ayuda pero las
saqué, y ahora ¿qué? Me recortan el sueldo mes tras mes mientras me cosen a
impuestos y los precios están por las
nubes y cada vez me cuesta más cuadrar números y ahora, por si faltara poco, me
voy a quedar sin paga de Navidad ¿Y que recibo a cambio? Estas tareas infames
que demuestran la desgana y el poco interés de mis discípulos. Y mira que les
explique con detalle lo que tenían que hacer y les pregunté una y otra vez si
lo habían entendido y me decían que sí. Podría publicar un libro con todos las
sandeces que he leído pero si cada maestro hiciera lo mismo que yo, no habrían
suficientes librerías en todo el mundo!
¡Qué harto
estoy! Les pondría un cero a todos, pero no, esto no lo puedo hacer. Tendría
problemas con el director pues vendrían a quejarse los padres, que cómo nos
atrevemos a suspender a sus criaturas, no vemos que les podemos frustrar y
dejarlos traumatizados de por vida? Y eso si no nos agreden y recibimos un
puñetazo.
¿Sabes lo
que voy a hacer? Les voy a aprobar. No
quiero líos ni problemas; que sea la vida
misma quien los suspenda!
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